Oculus (o “las razones para no meterse con un objeto inanimado”)

Tras un tiempo sin hacer un post que no fuese sobre nuestros futuros, presentes o pasados trabajos, volvemos con un análisis narrativo (OJO, QUE NO CRÍTICA LITERARIA O SIMILARES) porque sí… porque nos da la gana, que para eso es nuestro blog y no nos lo paga nadie.

No creo que haga falta avisar que si sigues leyendo es bastante probable que te comas algún spoiler y alguna colleja de tus colegas si estás en público, ¡pero allá tú!

Oculus (2013) es la quinta película como director del estadounidense Mike Flanagan, que sobre todo ha trabajado como montador/editor (dato extremadamente importante aquí para entender todo lo bueno de esta película).

Fuera de esto, voy a intentar no dar ningún dato más del contexto, ya que me gustaría mantener el discurso único de ciertas obras. Defiendo con todas mis fuerzas la posibilidad de ver una película sin saber ABSOLUTAMENTE TODO de ellas. De hecho, tuve la suerte de llegar así a ésta… Sabía que actuaba Karen Gillian (yeah, gracias a Doctor Who, lo adivinaste), y que la recomendaron un par de veces Noel Ceballos y John Tones (o así creo recordarlo). Datos de sobra para ver una película, ¿no?… ¿NO?

Oculus-2013

Lo primero que voy a hacer para el análisis (lo que siempre recomiendan) es decir mi maldita hipótesis sobre la narración construida a través del lenguaje de la película: ¡EL NARRADOR ES EL ESPEJO! Toma triple salto mortal. (Bueno, en realidad no tanto, ya lo adelantaba la frase promocional en el cartel de la película)

Es bastante probable, como ocurre en la mayoría de estos casos, que ni tan siquiera fuese la intención del director hacer esto… o sí, ¿¡a quién demonios le importa!? Como he dicho antes, se trata de defender el discurso único de cada película, el discurso que se forma en la mente de cada espectador. Ahí está lo valioso, el resto es solo humo.

Aun así, voy a tratar que esto no parezca un pensamiento caprichoso y voy a dar cuatro razones dentro de la propia narrativa:

1- El inicio de la película:

Muchas veces habréis escuchado que el primer y el último plano son, o deberían ser, los más cuidados por quien dirige. Yo matizaría esto diciendo que deben estar cuidados el primer, el último plano… ¡y todos los demás! Pero bueno, que me voy del tema, así comienza Oculus:

1-Primer plano Oculus

La pequeña Kaylie nos mira aterrorizada, y no es para menos. En los siguientes planos vemos cómo su desquiciado padre está por ahí con una pistola y hay fantasmas por la casa, ¿pero por qué nos mira? ¿Por qué no mira ahora a nuestra derecha para dirigir nuestra mirada hacia los siguientes planos y sí lo al rato cuando sale de la habitación? Porque el espejo, digo… el narrador, se posiciona y nos quiere adelantar ya a qué va a jugar con nosotros el resto de la película. No es Kaylie la que nos está mirando, somos nosotros mismos los que nos observamos.

2- Por aquí por allá:

Mientras nos cuenta la historia de los protagonistas con el fin de que empaticemos con ellos y luego suframos algo más, el narrador te adelanta que existen dos planos de realidad (supuesto juego presente/pasado) para que no te quejes de que no avisó cuando se ponga heavy.

2- por aqui 1 oculus

Jugando de forma sencilla pero efectiva (aunque bastante usada en la narrativa del género) con el plano/contraplano en muchas ocasiones (no solo con el ejemplo que ponemos), ya nos dice que hay muchos trucos de trabajar narrativamente con los reflejos, que para algo lleva toda la vida siendo un espejo.

3- En tu cara:

Al mismo tiempo que los personajes, los espectadores nos perdemos dentro de un onirismo falsamente descontrolado, en el que se suele decir como mantra “nada es lo que parece“. Pero sí, es lo que parece, el narrador nos ha metido en su universo y ya nos deja observar de la misma manera que lo hace él desde su posición privilegiada.

3- in your face1 oculus

Las miradas nunca son casualidad y están muy bien dirigidas. Como vemos aquí, y se repite varias veces de la misma manera, ya no se trata de un “ahora lo ves”/”ahora no lo ves”. En este tramo de la película nos deja sentirnos como él, como el propio espejo, para que contemplemos el trayecto de una imagen y su rebote deformado por este intermediario de cristal.

4- El último plano:

Tal y como avisé, el final de la película iba a servirnos de apoyo para esta teoría tan loca que exponemos aquí. La forma en la que cierras un conjunto tan largo y variado no puede ser arbitrario, ni mucho menos, y el narrador elige hacerlo de esta manera:

4- final oculus

En el primer plano teníamos a la pequeña Kaylie mirándonos, colocada justo a nuestra izquierda como espectadores. En este último plano podemos observarla de espaldas, sin que ella nos pueda ver, justo a nuestra derecha. Básicamente, hemos finalizado el proceso de cruzar el espejo, como hace la protagonista al final de la película.

El narrador/espejo, se ha tirado toda la película jugando con nosotros (espectadores/protagonistas), haciéndonos pensar que podríamos plantar cara, pero obviamente, cuando compites con alguien que tiene el control sobre las normas, estás a su merced. Ha hecho con nosotros lo mismo que un niño cuando ya se aburre de la mosca que ha cazado.

 

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